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La Instalación de bombillas de bajo consumo, también llamadas LFC -Lámparas Fluorescentes Compactas - no varía respecto de las tradicionales, ya que la rosca y el casquillo son idénticos al de éstas. Además, el catálogo es extenso: alargadas, las más comunes; en forma de globo, indicadas cuando estén a la vista; con forma de anillo, para lámparas de techo; con reflectores para dirigir el haz; o con la forma más típica, se adaptan a todas los requisitos de tamaño y decoración.
Es conveniente instalarlas en los puntos de iluminación del hogar con mayor número de horas de encendido al año. Ahorrarás más y la bombilla de bajo consumo te durará más.
Es aconsejable ponerlas en aquellas habitaciones de uso más continuado. El encendido y apagado frecuente de las bombillas de bajo consumo reduce su vida útil.
Elige la tonalidad de luz de la bombilla de bajo consumo de acuerdo a tus necesidades y gustos. Existe una amplia variedad de gamas.

El casquillo convencional que tienen las bombillas de bajo consumo permite su sustitución sin ningún problema.
Algunos modelos incorporan un sensor a la luz natural. Indicadas para exteriores, son muy apropiadas como complemento en la seguridad del hogar: cuando anochezca, se encenderán de forma automática, dando la sensación de que la casa está habitada.
Además, el número de horas de duración varía, por lo que nos fijaremos en este dato a la hora de adquirirlas. Algunas llegan hasta los ocho años. Aunque el desembolso en éstas es el más importante, en realidad, el ahorro es mayor.
En cuanto a la potencia de las bombillas de bajo consumo, también encontramos variedad, siempre inferior a la de las incandescentes: una bombilla de bajo consumo de 23 W equivale a una de 120 W del segundo tipo.
Cuando termina su vida útil, deben ser recicladas. Entrégalas en su tienda habitual o deposítalas en un punto limpio.
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