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El uso eficiente de la energía es reconocido como la medida más efectiva, a corto y mediano plazo, para lograr una reducción significativa de las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero. Argentina es uno de los países de Latinoamérica con más emisiones de CO2 per capita. Esta casi todo por hacer en materia de eficiencia energética.
La iluminación es una parte importante del consumo eléctrico en el sector residencial, comercial y público (entre el 20% y 35%).
Las inversiones realizadas en los distintos sectores a partir del cambio de luminarias no implican un gasto adicional importante. Este permite ser amortizado en poco tiempo obteniéndose beneficios y ahorros considerables para el usuario.
La iluminación eficiente puede reducir tanto el consumo de energía como la demanda de potencia. La promoción de lámparas de bajo consumo puede ayudar a postergar inversiones en la expansión del suministro eléctrico, importante para reevaluar el plan del gobierno basado en las peores opciones ambientales.
Como primer paso hacia una política decidida en eficiencia energética se debe eliminar definitivamente el uso de lámparas incandescentes y pasar al uso generalizado de Lámparas Fluorescentes Compactas como un medio para reducir rápidamente el consumo eléctrico y responder a la presente crisis de suministro que el país atraviesa. Esto representa una mejora en el consumo energético a mediano y largo plazo.

Si hiciéramos un reemplazo de lámparas sólo en el sector residencial conseguiremos un ahorro anual del doble de lo que produce la Central Atómica Atucha I. Si se aplicase un programa aún más intenso en el cambio de luminarias en el sector residencial y lo extendiésemos a los sectores públicos y comerciales, podríamos evitar una demanda de energía similar a la generación que se estima para la planta atómica de Atucha II. Con programas más intensos de eficiencia energética se podrían evitar varias centrales de energía, economizando así recursos económicos y naturales.
¿Qué relación hay entre el consumo de energía y el cambio climático?
La energía proviene principalmente de los combustibles fósiles. La quema de estos combustibles (petróleo, gas y carbón) es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el Cambio Climático.
Hay consenso científico que determina que no podemos aumentar más de 2° C la temperatura global. Tenemos un máximo de 8 años para actuar y revertir esta tendencia.
Para mitigar los graves efectos que implican un aumento de 2° C, necesitamos una verdadera revolución energética, un cambio radical en la generación, distribución y consumo de la energía. Los pilares de esta revolución son la eficiencia energética y el uso de las fuentes de energías limpias y renovables.
La eficiencia energética es una de las herramientas más poderosas para combatir el Cambio Climático. Permite obtener resultados significativos inmediatamente.
El cambio de lámparas incandescentes por lámparas de bajo consumo es una medida que permite ahorros importantes en muy corto plazo. Una meta de abandono de lámparas incandescentes como la que proponemos implica evitar la construcción de varias centrales eléctricas, ahorrar recursos no renovables y evitar la emisión de gases de efecto invernadero. El uso inteligente, no la privación, es la filosofía básica de la eficiencia energética.
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